La locura de lord Ian Mackenzie

16 septiembre 2011


Autor: Jennifer Ashley
Editorial: Ediciones Pàmies, Phoebe
Fecha publicación: Septiembre 2011
ISBN: 978-84-96952-85-0
Género: Histórico
Serie: 1º Highland Pleasures

Valoración: 3/5
1881. Los cuatro hermanos Mackenzie son ricos, poderosos, peligrosos, excéntricos y… escoceses. Los escándalos y rumores que les envuelven, las habladurías sobre sus amantes y sus oscuros apetitos, tienen alborotado a todo el país. Cualquier dama sabe que si es vista con uno ellos perderá la reputación de inmediato.
El menor, lord Ian, es conocido como el Loco Mackenzie porque ha pasado gran parte de su vida recluido por su tiránico padre en un sanatorio mental. Sin embargo, eso no impide que sea un hombre fuerte y atractivo con una gran inclinación por las tazas de porcelana de la dinastía Ming y las mujeres hermosas.
Beth Ackerley es una joven viuda que acaba de heredar una gran fortuna tras una infancia desafortunada y un breve, pero feliz, matrimonio. Ahora, Beth ha decidido que no quiere más sobresaltos; sólo desea vivir en paz, viajar, ayudar a los desfavorecidos y recordar con cariño a su fallecido esposo.
Pero entonces, lord Ian Mackenzie irrumpe como un vendaval en su vida y decide que tiene que ser suya…

Después de las vacaciones, septiembre llega cargado de novedades literarias, a cual más interesante, pero entre los primeros libros de mi lista de deseados se encontraba “La locura de lord Ian Mackenzie”.

Lejos de encontrarnos con los patrones típicos de toda novela histórica, Jennifer Ashley nos sumerge en la primera entrega de las locuras de los hermanos Mackenzie. Son cuatro; Hart, duque de Kilmorgan, es un hombre frío obsesionado con la política, Mac un excéntrico pintor, Cam un genio con los caballos y por último Ian, cuya locura es la más conocida.

Él es un hombre atormentado y no comprendido, en definitiva un personaje muy  complejo pero también innovador y refrescante en este tipo de lecturas por su condición. Mientras que posee una gran inteligencia, una memoria sorprendente y un gran talento en habilidades como las matemáticas o la música, en su vida personal presenta otras carencias. Su dificultad para sociabilizar o comprender los sentimientos de los demás son algunas.

Entonces aparece ella, Beth Ackerley, una viuda adinerada de orígenes humildes que eclipsa a Ian, una mujer que lo respeta y de la que a su lado es capaz de olvidar todo. De esta forma pronto decide que tiene que ser suya y ni siquiera la existencia del patán de su prometido, Mather, resulta ser un problema. A diferencia de los dos asesinatos que le persiguen allá donde va…

Por una parte me ha gustado la rápida incursión que se realiza sobre la verdadera naturaleza de los sanatorios de aquellos tiempos, donde la crudeza, los abusos y las vejaciones eran la base de una curación inexistente. Como el propia Ian recoge, aunque sin incidir demasiado.
Él es el pilar de la historia, la fuerza, la originalidad y un motivo constante de interés pues desconoces como es su particular mundo.
 
Sin embargo, no todo son elogios. No he podido disfrutar demasiado de la lectura ante mi incompatibilidad con el estilo de narración de la autora – o quizás la traducción –. Al principio encontraba demasiados saltos en la historia de manera que no llegaba a engancharme, posteriormente continuaba con una sensación de superficialidad, falta de información e incluso falta de fragmentos del libro para comprender verdaderamente lo narrado. No obstante, hacia el final conseguí adaptarme un poco al hilo conductor aunque para mi, demasiado tarde.

Otro punto positivo es su trama secundaria, en la cual Ashley va aportando pequeñas dosis de la intriga de los asesinatos que antes os mencionaba y no es hasta el final cuando se destapa todo. En cambio, mientras que Ian me ha encantado, el perfil de Beth no me convencido.

En conclusión, un libro con una perspectiva muy refrescante e interesante del síndrome de Asperger, disfrazado de locura en el libro. Sin embargo, mis expectativas se han desinflado no por la historia, sino por el como se cuenta. Una lástima.