Entrevista Ángeles Ibirika

02 julio 2011


- Primero de todo queremos agradecerte el tiempo que nos dedicas en contestar las siguientes preguntas. Estamos encantadas de tener la oportunidad de entrevistarte.

—Gracias a vosotras por traerme hasta vuestro rinconcito. Lo he descubierto hace poco, y me encanta.

-  Te defines como una mujer amante de la naturaleza, familiar y sencilla. ¿Cómo encaja la faceta de escritora en ese entorno tan sereno?

—Encaja a la perfección, porque escribo de forma suave, envolvente, cuidando incluso cada palabra para que cada frase tenga una cadencia especial, como si fuera música. Y eso es la naturaleza para mí.

- Empecemos desde el principio. Cualquier noción de escritura viene precedida por un interés por la lectura. ¿Cómo recuerdas tus inicios? ¿Fue algo inculcado por tu entorno o surgió de la curiosidad innata de una niña?

—Siempre me ha gustado leer. Primero fueron sencillos cuentos para niños, pero nunca olvidaré mis primeros «libros con muchas letras». Me los compraba mi ama, y era una colección llamada «Mis cuentos de hadas». Ahora, pasados los años, entiendo que esas fueron mis primeras historias románticas. Puede que de ahí venga mi afición por este tipo de novela (risas)


- ¿Qué lee Ángeles Ibirika?

—Leo de todo. Es cierto que lo que más me llena es una novela con historia de amor en cualquiera de sus formas, pero tengo novelas inolvidables que no son de amor. Por ejemplo, «A Sangre Fría» de Truman Capote. Uno de mis escritores favoritos es Khaled Hosseinni, del que espero ansiosa su tercera novela. Y luego me gustan cosas especiales como «Seda» de Alessandro Baricco, o «El Penúltimo Sueño» de Ángela Becerra, porque las dos están escritas con pura magia.

- Tu pasión por la escritura también se remonta mucho tiempo atrás, concretamente en la niñez.  Realmente, ¿qué fue lo que te atrajo de las letras por aquel entonces? ¿Difiere mucho del presente?

—Difiere bastante. De niña me gustaba escribir redacciones. Recuerdo que cuando asesinaron a Kennedy, lo vi tan cercano en la tv y me impactó tanto, que escribí una redacción que mi profesora paseó por toda la escuela. Hice llorar a los profesores (risas). Después escribí poesías en las que plasmaba mis inquietudes típicas de adolescente.  Al enamorarme del que hoy es mi marido, pasaron a ser poesías de amor.

- Sintetizando, despegaste con la poesía y has aterrizado con el género romántico. ¿Qué diferencias y similitudes encuentras entre los respectivos géneros mencionados?

—Solo veo similitudes, al menos en las poesías que yo escribía ya al final. Recuerdo que me centraba en ellas y las escribía «desde dentro», como ahora hago con mis novelas, y eso me suponía un gran esfuerzo emocional y físico que me dejaba agotada.

- Cuéntanos un poco, ¿cuándo fuiste consciente de que la escritura era más que un hobbie?

—Hace muy poco que fui consciente de eso. Cuando comencé a escribir novelas seguía siendo un hobbie. Las leían mis amigas, primero las de Internet, y luego comencé a encuadernarlas para regalárselas a personas más cercanas. Con eso me bastaba. No fui realmente consciente ni siquiera cuando envié el manuscrito a algunas editoriales. Mientras esperaba respuestas solía bromear con una amiga muy querida con eso de «ten cuidado con lo que deseas, porque se te puede cumplir… y, si se cumple, ¿qué hago?» (risas) Que Ediciones B quisiera publicarme fue una sorpresa increíble, y fue entonces cuando de verdad fui consciente de la responsabilidad que me había echado encima.

- Sin duda, una larga trayectoria que abala una gran experiencia. No obstante, ¿cómo superaste las dudas, inquietudes y miedos de toda principiante?

—No las he superado (risas). Sigo teniendo las mismas dudas, las mismas inseguridades, la misma incredulidad al ver y tocar  «mis libros». Pero creo que en el fondo eso es bueno, porque te obliga a mejorar continuamente.

- Finalmente has conseguido lo que todo escritor desea pero para ello has tenido que hacer frente a las cribas de las editoriales, las respuestas no deseadas o los silencios demasiados largos. Hablemos de tu experiencia con las editoriales, ¿qué fue lo que te hizo dar el paso, probar suerte y perseverar?

—El paso lo di porque me animaron quienes me leían. Como os he dicho, me bastaba con compartir mis novelas con mis amigas, y para hacerlo mejor me apunté a un Taller de Literatura Romántica. Lo más positivo que saqué de él fue la confianza que me faltaba. Cuando quise compartir «Entre Sueños» en mi blog, y mientras me decidía si hacerlo por descarga de la novela completa o por capítulos, el profesor del taller me aconsejó que primero intentara publicarla. Y así lo hice. No tuve que perseverar porque Ediciones B se interesó enseguida por ella.

- Desde hace unos años las autoras españoles han conseguido abrirse camino en un género claramente dominado por autoras anglosajones en parte porque algunas editoriales han apostado por ellas. ¿Cómo recuerdas la experiencia? ¿Difícil?

—Creo recordar que yo intenté publicar cuando ya comenzaban a abrirse tímidamente a las autoras españolas, aunque no con el boom que está teniendo últimamente. Todavía sin imaginar que yo intentaría publicar, no entendía que solo hubiera escritoras extranjeras y que las historias de amor solo pudieran estar ambientadas en lugares lejanos. ¿Es que nadie se enamora en Galicia o en Navarra?, solía preguntarme. Por suerte eso está cambiando. Pero tengo amigas que han luchado durante muchos años, hasta que alguien se ha dado cuenta de que no es necesario ser de una nacionalidad concreta para escribir una historia de amor, y que esa historia de amor puede ser igual de maravillosa en las verdes tierras de Asturias o en las de Irlanda.

- Afirmas escribir a mano, algo inusual en estos tiempos, no obstante, potencias la verdadera esencia del escritor clásico que trabaja con tinta y papel. ¿Qué implica para ti dejar de lado el ordenador en un proceso tan importante?

—Implica trabajar el doble, pues mi primer borrador siempre es en papel y luego tengo que trasladarlo al ordenador. Pero no puedo hacerlo de otro modo. Me inspira el papel; el lápiz, pluma, rotulador… Lo que sea que tenga un sonido al deslizarse por las hojas. Teclear una palabra es frío. Dibujarla te ayuda a meterte en la historia, a sentirla.

- Llegó tu oportunidad a manos de la campaña romántica de Zeta, publicando tres libros inéditos de tres autoras españolas: Ángeles Ibirika, Érika Gael y Mariam Agudo.  ¿Cómo fue el momento del gran: SÍ, publicamos tu novela?

—¡Ufffff! Incredulidad total. Recuerdo que bajé al salón, me paré delante de mi marido y le dije «¡me publican, y además Ediciones B!». Jamás olvidaré la emoción de mi marido. Creo que incluso era mayor que la mía, que era inmensa.


- Finalmente, en abril de 2010 se publicaba tu primera novela “Entre sueños”. Un título que intencionadamente o no, tiene un doble sentido pues alcanzaste tu sueño. ¿Qué destacarías de esta historia?

—Una de las cosas que pensé fue precisamente eso, que el título había sido premonitorio. De la historia destacaría muchísimas cosas. Es una historia de amor con tres personajes centrales: Jon, Beatriz y el Valle de Roncal, pues nada encajaría si algo no uniera a las tres partes. Cuando comienzas a leer una historia de amor esperas enamorarte de los protagonistas. Aquí lo harás también del lugar, y eso hará que comprendas y veas lógico el desenlace. Pero «Entre Sueños» es mucho más. Es una historia de amor dentro de otra, es costumbres ancestrales que aún perduran en nuestro tiempo, es sensibilidad, es dulzura, es pasión. Es emoción.

- Jon y Beatriz son los protagonistas de esta historia, dos perfiles opuestos. ¿Cómo los definirías?

—Jon es honradez, sensibilidad, ternura, fidelidad. Sabe qué cosas son las realmente importantes en la vida y sabe esperarlas y vivirlas con pasión, y todo eso lo lleva dentro de un envoltorio atractivo y duro. Aunque la dureza de los hombres como él se reblandece cuando una mujer les roba el corazón y además lo hace para siempre.
Beatriz es urbana y da importancia a cosas más superficiales. No ha tenido ocasión de descubrir ese otro lado que heredó de su padre y que tiene adormecido. Jon le ayuda a despertarlo, y juntos irán descubriendo que se parecen más de lo que nunca hubieran podido imaginar.

- Un libro cargado de sentimientos, al igual que “Antes y después de Odiarte”, tu segunda novela. Has transmitido magistralmente la parte humana del protagonista Mikel, lo que te acerca más al género sentimental. ¿Cómo defines tu estilo?

—Yo no considero que mi género sea el sentimental. Si quitara a mis novelas esa forma que tengo de transmitir los sentimientos, quedaría una novela  romántica con el obligado final feliz. Eso, para mí, quiere decir que escribo novela romántica pero con el valor añadido de hacer vivir al lector lo que los personajes sienten.  Y eso no la convierte en sentimental. De todos modos, tampoco me preocupa que me cataloguen como sentimental. ¿Cómo defino mi estilo? Creo que es dulce y envolvente en la forma de narrar, y lo es todo el tiempo, con las escenas tiernas y también con las escenas duras. Pienso que mi modo de contar hace que vivas la historia cuando la lees.

- ¿Cómo surgió “Antes y después de odiarte”?

—Mis historias siempre surgen, poco a poco, de mi interior y de la necesidad que tengo de contar algo concreto. Pero esta vez tuve un flash viendo el video clip «me haces falta», de Jennifer López. Vi a Mikel, vi a Ane, vi la prisión…, y sobre todo vi el dolor de los dos personajes. Y me propuse escribir esa historia que no me dejaba tranquila. Pero antes de hacerlo tuve que entretejerla en mi mente, pues la idea, o más bien la sensación que me invadió al contemplar el video clip, era algo muy leve que no había por donde cogerlo.

- Una novela que tiene todos los ingredientes: una bonita portada, un buen título y un buen argumento acompañado de unos protagonistas que no dejan indiferente con una historia desgarradora. No obstante, te alejas del esquema típico de este tipo de historias. ¿Es algo intencionado o en cierta manera te lo exigían los protagonistas?

—Creo que es algo no intencionado y que está en mi interior. No me gustan los clichés. Creo que una historia de amor se puede contar de muchas maneras, y pienso que el lector agradece que no lo hagamos siempre igual, como con un patrón del que no te puedes salir aunque la historia lo necesite. Con cada novela me pregunto cuál sería la mejor forma de narrarla, y no me preocupo de si sigue cánones establecidos en romántica o no. Es una historia de amor que trato de contar de la forma más apropiada posible.

-  Cuéntanos, ¿qué van a encontrar los lectores en esta nueva historia?

—Amor y odio por separado. Amor y odio entremezclados hasta no saber dónde acaba uno y dónde comienza el otro. Un hombre torturado porque no acepta que pueda tener esos dos sentimientos hacia una mujer a la que debería odiar por encima de todo. Se van a encontrar también con intriga: la justa para no desvirtuar la historia de amor. Ternura y pasión a manos llenas, y unos personajes, sobre todo Mikel, a los que van a sentir cercanos y van a querer. Se van a encontrar, principalmente, con un amor de los que no perecen por nada ni por nadie.

- Ya son muchas las buenas opiniones que has recibido sobre el libro; ¿cómo sobrellevas los nervios de la acogida? ¿Es mayor la presión que con el primero?

—Infinitamente mayor. Con la primera novela nadie espera nada, ni bueno ni malo. Simplemente se acercan a tu novela con curiosidad. En mi caso se encontraron con una forma diferente de narrar las historias de amor, y a muchos lectores les gustó. Pero me subieron mucho el listón, y yo tenía que superarlo. No escribí Antes y después de odiarte pensando en superarlo. Ni siquiera lo hice pensando en que gustara. Lo hice como yo veía esa historia. Pero cuando la terminé y me puse a corregirla, me entró el temor a que quienes habían leído Entre Sueños no encontraran parecidas emociones, o lo que fuera que buscaran en mi segunda novela. Por suerte, todo parece ir bien.

- Un escritor trabaja en soledad hasta que su trabajo llega al público, después empieza la parte pública: presentaciones, firma de libros. ¿Cómo es tu relación con tus lectoras? ¿En qué ha cambiado tu vida?

—Mi relación con mis lectoras es maravillosa, especial. Les debo mucho… Les debo todo. Me escriben muchos lectores (hombres también) contándome lo que han sentido al leer mis novelas, y también haciéndome partícipe de detalles de sus vidas. Incluso he recibido cartas enviadas por correo ordinario hasta Ediciones B y que ellos me han hecho llegar después a mí. Y respondo siempre, ya que es una de las pocas cosas que puedo hacer para agradecerles su apoyo. Las firmas de libros también me encantan, porque entonces el trato es cercano, y cuando me voy me llevo un montón de cariño de nuevos amigos a los que siento que conozco desde siempre. Mi vida no ha cambiado, pero me sorprende encontrarme con lectores que quieren hacerse una foto conmigo, cuando la que está encantada de hacerse esa foto soy yo. Soy yo la que debo y quiero darles las gracias.

- En tu blog, recoges: “Deja que tus dedos escriban eso que les dicta tu corazón”, todo un lema.

—Es mi lema. A mí me dicta el corazón. Cuando no lo hace yo lo noto, y termino tirando cuanto he escrito y esperando que al día siguiente este órgano que se altera cuando nos emocionamos esté más comunicativo, y que no me deje escribir sola. Cuando dejas que te dicte el corazón, lo que haces es más hermoso y más sentido.

- Son muchos los libros que finalmente han pasado por la gran pantalla. ¿Te gustaría ver adaptado al cine alguno de tus libros?

—¿A quién no? Ver en imágenes todo eso que tú has creado primero en tu imaginación, tiene que ser impresionante. Pero no lo pienso. Es cierto que soñar es gratis, pero confieso que no he soñado nunca con ver mis libros en película. De todos modos, si me decís donde hay que firmar para que eso ocurra, voy y firmo veinte veces (risas)

- “Donde siempre es otoño” es el título provisional de tu actual proyecto. ¿Nos puedes adelantar algún detalle?

—Tengo dos títulos para esa novela. El primero en el que pensé tal vez sea demasiado largo: «No se aprecian las estrellas desde el suelo de Manhattan». Ese primero y «Donde siempre es otoño» son las dos caras de la misma historia. Y eso, aunque no lo parezca, es una pista.

Por primera vez me voy lejos, pero no se convertirá en costumbre. Me gusta escribir historias que ocurren cerca de nosotros, en lugares que podamos visitar cada vez que queramos. Esta novela transcurre en Manhattan y otros sitios preciosos. Es la historia de un afamado escritor de novela romántica capaz de escribir las historias más apasionadas, pero que piensa que ese amor que te desangra cuando no tienes al otro al lado es invento de escritores como él. Es un infiel por naturaleza que respira y se alimenta de sexo, y que piensa que el amor es algo tranquilo, como lo que él siente por su prometida. Hasta que conoce a una mujer de la que se enamorará con la intensidad y la pasión con la que lo hacen los protagonistas de sus libros, y a la que desgraciadamente no podrá tener por mucho que muera sin ella.

- Para finalizar, ¿Cómo ves tu carrera de escritora en los próximos años? ¿Tienes nuevos proyectos en mente?

—Siempre tengo proyecto en mente, o más bien en carpetas (risas) Alguien me dijo una vez que todas las ideas hay que escribirlas para que te dejen centrarte en cosas nuevas. Eso hago, y tengo una carpeta en la que pone «Proyectos», y dentro otra serie de carpetas con los títulos de los esbozos de novelas. Y, de nuevo dentro, hay hojas de Word con lo poco o lo mucho que sé sobre esa historia que no se sabe cuándo escribiré.

- Muchas gracias de nuevo Ángeles, te deseamos muchos éxitos con “Antes y después de odiarte”.

—Gracias a vosotras por traerme hasta vuestro blog con unas preguntas a las me ha encantado responder.


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Reseña:"Antes y después de odiarte" de Ángeles Ibirika