Entrevista a Mar Carrión

21 mayo 2011


Primero de todo queremos agradecerte el tiempo que nos dedicas en contestar las siguientes preguntas. Estamos encantadas de tener la oportunidad de entrevistarte.

Yo también os lo agradezco. Estoy encantada de que hayáis contado conmigo para hacer esta entrevista.

Desde que debutaste como ganadora del III premio Terciopelo en 2008, ya son dos libros los que tienes publicados; “Bajo el cielo de Montana” y “Decisiones arriesgadas”, además de un tercero por el que tenemos que felicitarte, “Senderos” que en julio verá la luz.  ¿Cómo vives la eterna espera de la publicación?  ¿Te llegas a acostumbrar?

¡Pues la vivo con los nervios de punta! Pensé que me acostumbraría conforme fuera publicando novelas, pero Senderos ya es la tercera y os puedo asegurar que estoy tan nerviosa como el primer día. La mimas y la proteges tanto durante el proceso de creación, que cuando llega el momento de dejarla volar, una no puede evitar sentir miedo por las cosas que le depararán en ese viaje. Espero que las cosas le vayan tan bien como a su anterior “hermanita”, jaja. 

Pero dejemos que más tarde nos pongas los dientes largos con “Senderos”. Para ello, empecemos desde el principio. Sabemos que te iniciaste en la escritura a una tierna edad. De alguna forma, pasaste de jugar con muñecas y juguetes a jugar creando tus propias historias. ¿Cómo recuerdas aquellos tiempos? 

Creo que compaginaba ambas cosas, jugaba con muñecas y también escribía, empecé a hacerlo siendo una niña. Fue una época maravillosa y una infancia muy feliz. Recuerdo que me entretenía con cualquier cosa que caía en mis manos porque tenía mucha imaginación, pero lo mejor vino cuando aprendí a escribir, fue como si un nuevo mundo se abriera ante mí. Solía pasarme las horas muertas en mi dormitorio creando historias. 
 
Al igual que un niño cuando escribe su primer diario, son muchos los errores de expresión y ortografía que se cometen. Con todo, es algo que se corrige con la experiencia. Si comparamos aquellas primeras historias que escribías con las actuales, ¿qué crees que tienen en común o qué mantienes?

Está claro que nadie nace aprendiendo a escribir. Aquellas primeras novelas tenían muchas deficiencias gramaticales y de estilo, y como bien decís, eso es algo que tanto yo como cualquier escritor va puliendo con la experiencia. Sin embargo, bien es cierto que tenían cosas en común con las novelas que escribo ahora. Por ejemplo, en cuanto a la ambientación, pues ya entonces situaba los argumentos en Estados Unidos. A mis personajes (y salvando las distancias) ya intentaba crearlos con muchos matices para que sus personalidades resultaran más atractivas. Y siempre ocurrían muchas cosas. La gente me suele decir que mis novelas se leen muy rápido y yo creo que eso es así porque sucede un hecho tras otro sin apenas descanso, de manera que el argumento se vuelve muy trepidante.

Creo que todas esas características siempre han formado parte de mi estilo.

Sin duda, tiempos en los que empezabas a despuntar. Pero como otras autoras españolas, optaste por seguir con los estudios, en tu caso, con la carrera de derecho. En cierta manera, ¿supuso una renuncia a la escritura como profesión o ni siquiera te lo llegaste a plantear? 

No me llegué a plantear escribir de manera más “profesional” hasta el año 2006, que fue cuando empecé a escribir Bajo el cielo de Montana. Hasta esa fecha, yo escribía por pura diversión y sin más pretensión que guardar mis escritos en el fondo de un cajón o, como mucho, dejárselos leer a personas de mucha confianza. Y así fueron pasando los años. Terminé la carrera de Derecho, me puse a trabajar y, un buen día, paseando por los foros de novela romántica a los que hacía muy poco tiempo acababa de engancharme, me dije: “¿por qué no te pones a escribir una novela más seria y se la enseñas a toda esta gente?” Y eso hice. Empecé a escribir Bajo el cielo de Montana y la subí por fragmentos a un foro. La respuesta de las foreras fue calurosa, y eso fue lo que me impulsó a intentarlo en el mundo editorial.

De esta manera, compaginando dos profesiones, no debe resultar fácil establecer una rutina. No obstante, durante el proceso de escritura, ¿tienes alguna manía?

No, no soy muy maniática a la hora de escribir, lo hago tanto en casa como en los tiempos muertos que se producen en el trabajo. Cuando lo hago en el trabajo necesito que haya absoluto silencio, en casa me suelo poner música. Cuando me siento frente al ordenador también tengo que tener claro lo que voy a escribir, soy incapaz de sentarme ante una hoja en blanco sin tener las ideas claras.

Finalmente, ¿qué fue lo que te hizo dar el paso y probar suerte en el mundo editorial? 

Los ánimos que recibía de las foreras de las webs de novela romántica que me leían. Hasta entonces no me lo había propuesto, pero gracias a sus comentarios entusiastas me decidí a intentarlo. ¡¡Menos mal que les hice caso!!

Tiempo después veías tu sueño cumplido como ganadora del III premio Terciopelo y publicando tu primer libro “Bajo el cielo de Montana”. Siempre nos interesamos por cómo fue ese momento tan importante, pero además ¿sentiste temor por lo que estaba por llegar?

El día que me dijeron que era la ganadora del premio, fue uno de los días más felices de mi vida. La mezcla de emociones fue explosiva. Por un lado, la noticia me hizo tan feliz que apenas si podía hablar de la alegría y, por otro lado, me entró también un miedo por el cuerpo que no os lo podéis ni imaginar. Alegría por hacer mi sueño realidad, y miedo al pensar si estaría a la altura de algo tan “gordo”. Sí, sentí mucho temor, de hecho, todavía lo siento con cada nueva publicación.

“Bajo el cielo de Montana” será siempre especial ya que fue la historia que te abrió camino. Desde entonces has madurado como escritora. Echando la vista atrás, ¿qué destacarías o qué cambiarías?

Creo que destacaría la evolución como escritora. Bajo el cielo de Montana es una historia que me encanta y que siempre quise contar pero ¿sabéis una cosa? me encantaría volver a escribirla, jaja. Creo que en los dos años que transcurrieron entre Bajo el cielo de Montana y Decisiones arriesgadas aprendí muchísimo y perfeccioné tanto la técnica como el estilo, y eso creo que se ve al comparar ambos libros. Es algo normal, todos los escritores crecen y evolucionan. De cualquier forma, yo estoy muy orgullosa de ambas novelas.  

John y Dana son tu primera pareja, y volvemos a encontrarnos con ellos en “Decisiones arriesgadas”. ¿Habrá otro personaje como la hermana de John: Jodie, que tenga su historia?

¡Sí! Parece que me hayáis leído el pensamiento. Actualmente, estoy escribiendo la historia de Jodie Graham, hermana de John Graham y personaje secundario de Decisiones arriesgadas. Me gustó y me intrigó lo suficiente como para escribir una novela siendo ella la protagonista principal, y en ello estoy. Es una novela de suspense romántico que espero que os guste mucho y os atrape tanto como Decisiones arriesgadas.

Si bien con el primer libro debutaste, “Decisiones arriesgadas supuso la reafirmación de tu carrera como escritora. Todo un éxito que además, contó con dos nominaciones de los premios Dama 2010. ¿Qué destacarías del libro?

Varias cosas. Creo que el equilibrio que hay entre la parte romántica y la de suspense es uno de sus puntos fuertes. Hay muchas novelas románticas de suspense que dan más prevalencia a esto último, quedando la parte romántica relegada a un segundo plano. En general, a las lectoras les ha gustado mucho que me haya centrado en ambas cosas por igual, y eso es algo que pienso seguir haciendo en futuros  proyectos. Por otro lado, también destacaría a los personajes, tanto a Derek como a Megan. Ellos tienen mucha fuerza y unas personalidades muy desarrolladas. Me gustan los personajes así, con muchas aristas y matices, que el lector se pueda sentir identificados con ellos desde el comienzo de la lectura.

Una novela de suspense romántico que como todos tus libros hasta ahora, están ambientados en ciudades extranjeras. ¿Cómo planteas tus investigaciones?

La idea central sobre la que gira el resto del argumento suele surgir de repente, en el momento menos pensado, y ya me pongo a trabajar en base a ella. Yo escribo sin esquemas y sin tener todo el argumento desarrollado en mi cabeza porque suelo cambiar muchas veces de opinión. Las ideas van apareciendo conforme me introduzco en la historia y, aunque suene a tópico, es cierto que muchas veces son los protagonistas los que te van guiando hacia un lado u otro. También investigo sobre la marcha y resuelvo los escollos conforme se me presentan. Como te decía antes, sí que hay ciertos aspectos que tengo claros desde el principio, como el hilo central del argumento, los personajes y sus personalidades y el lugar para ambientar la trama, que como bien sabéis, suele ser en Estados Unidos. 

Me preguntan mucho sobre por qué Estados Unidos y la verdad es que es una cuestión de gustos y de inspiración. Como lectora, me da igual que la historia transcurra en Nueva York que en Albacete siempre y cuando sea buena y me toque la fibra sensible. He leído novelas de autoras españolas ambientadas en España que me han parecido preciosas y que se encuentran entre mis favoritas. Sin embargo, como escritora, me cuesta un mundo situar la acción en España. Necesito escribir sobre lugares muy lejanos y exóticos, con costumbres diferentes a las nuestras. Pero quiero recalcar que es simplemente una cuestión de inspiración.

Actualmente,  ¿cómo valoras tu trayectoria hasta ahora?

Pues creo que ha sido positiva. Bajo el cielo de Montana tuvo aceptación pero Decisiones arriesgadas, en general, ha gustado mucho más que su antecesora. Espero que Senderos esté a la altura y guste tanto como el anterior.

Próximamente, concretamente en julio, se publica tu tercera y nueva novela: “Senderos”. Parece que vas a seguir más la línea del primer libro. ¿Cómo surgió esta historia?

Sí, Senderos sigue más la línea de la primera novela en cuanto al género, pero ahí terminan todas las coincidencias. La historia es completamente distinta y los personajes tampoco se parecen a los primeros. La idea surgió cuando estaba escribiendo Decisiones arriesgadas, estaba tan metida en tramas enrevesadas de suspense que me chupaban tantas energías, que me dije: “en la próxima que no haya malos”, jaja, al menos malos de los que disparan y asesinan.

Cuéntanos, ¿qué van a encontrar tus lectores en “Senderos”?

Encontrarán una historia de romántica actual con mucho sentimiento, con personajes que inspiran amor y otros que provocan odio, con muchos golpes de humor, con dos protagonistas a los que he cuidado y mimado muchísimo para que os resulten muy atractivos, con una trama trepidante en la que ocurren muchas cosas para que no os aburráis, con unos escenarios preciosos, y con mucha tensión sexual.

Erin y Jesse son los protagonistas de ésta historia. ¿Cómo los definirías?

Erin Mathews es una mujer de una extraordinaria nobleza, que piensa que, a priori, todo el mundo es bueno hasta que se demuestre lo contrario. Erin es una persona muy racional, de carácter templado y conciliador, es educada, agradable y siempre trata de resolver los conflictos por medio del diálogo. Pero claro, a veces esto último no es suficiente….

Y Jesse Gardner es su antítesis. Él está lleno de resentimiento y de planes de venganza, aún así, tiene unos principios muy sólidos y con ellos se mueve por la vida. Jesse es vehemente, es irreflexivo y apasionado, y suele dejarse llevar por sus impulsos. A su vez, es protector con todo aquello que quiere, y esconde un corazón inmenso bajo una fría coraza.

¿Tienes alguna escena o cita preferida que quieras adelantarnos?

Uff, hay un montón. Las escenas se suceden una tras de otra sin descanso, aunque hay una en particular que me encantó y disfruté muchísimo escribiéndola. Es la primera noche que pasan juntos, aunque prefiero no desvelaros qué es lo que pasa.
Os pongo una de mis citas favoritas que ya adelanté en mi blog hace unos meses:

"Gardner inspeccionó el interior del vehículo con rapidez y detuvo la mirada en el GPS que llevaba incorporado en el salpicadero. Le dio unos golpecitos con los dedos.
—Nunca he viajado con un cacharro de estos, prefiero los mapas de carretera.
—Parece mentira que un piloto diga eso —comentó Erin.
—Bueno, soy un romántico y me gustan las cosas a la vieja usanza.
Erin arqueó las cejas pero no dijo nada. Se concentró en incorporarse a la circulación y en seguir las indicaciones de su GPS para llegar a la primera salida a la autopista.
—Tienes un buen coche, nunca te habría imaginado en posesión de un Jeep Patriot.
—Bueno, éste es el coche que utilizo para mis escapadas fantasmagóricas —dijo con aire siniestro y burlón —Por la ciudad me desplazo con mi Mercedes descapotable.
Jesse supo que bromeaba sin necesidad de mirarla a la cara.
—Creía que para esas escapadas utilizabas una escoba.
—He tenido que dejarla en el armario porque no permite llevar a más de un pasajero."

Un grupo de Facebook dice: “La culpa de todo la tiene Walt Disney, nos hizo creer que existe un príncipe azul” o “Culpo de Disney de mis altas expectativas en cuanto a hombres”. Y en cierta manera, buscamos eso en muchas de las novelas románticas donde no todas, pero gran parte, tiende a idealizar a los “príncipes” protagonistas. ¿Qué piensas sobre esto?

Pues que yo también le echo la culpa a Walt Disney, jajajajaja. Estoy de acuerdo con que los protagonistas masculinos de nuestras novelas están idealizados y que, por desgracia, hay muy poquitos de ésos sueltos por ahí. En la vida real, hay hombres muy atractivos y con unos cuerpos de infarto, y también hay hombres que tienen mucha inteligencia emocional. El problema es que las dos cosas no suelen ir unidas. Pero no pasa nada, si no existen, pues nosotras nos los inventamos o nos los imaginamos. El que no se consuela es porque no quiere ¿verdad?

Mar Carrión, Menchu Garcerán y Ana R. Vivo. Tres escritoras que comparten sueños y una ciudad, Albacete. Imaginamos que juntas sois un gran apoyo…

Estamos juntas en esto desde el principio. Nos conocimos hace cinco años cuando las tres colgábamos relatos en una web, imagínate cuando descubrimos que además de nuestra pasión por la escritura teníamos otra cosa en común ¡¡que las tres éramos de Albacete!! A día de hoy puedo decir que son unas maravillosas escritoras además de unas excelentes amigas. Siempre hemos celebrado las alegrías de las demás y también nos hemos dado muchos ánimos cuando hemos tenido momentos bajos en los que pensábamos que jamás conseguiríamos publicar una novela. También revisamos mutuamente nuestros textos para darnos nuestra sincera opinión y ayudarnos a mejorar. Definitivamente, Ana y Menchu son un apoyo muy importante para mí, como supongo que yo lo soy para ellas.   

Para finalizar, la pregunta de rigor. Sabemos que hace muy poco has finalizado “Senderos”, no obstante, ¿nos puedes adelantar si tienes en marcha o en mente próximos proyectos?

¡Claro que sí! Creo que ya he dejado caer por ahí que, actualmente, estoy escribiendo la historia de Jodie Graham. Para quienes no os acordáis de ella, Jodie es la hermana de John Graham de Bajo el cielo de Montana y que, en Decisiones arriesgadas, tiene un papel secundario bastante revelador. Recibí tantos correos diciéndome que les había encantado el personaje de Jodie, que tuve que convertirla en la protagonista principal de su propia novela. Será un suspense romántico, del estilo de Decisiones arriesgada.
Y tengo muchos más proyectos en mente. En Senderos hay dos secundarias que también piden a gritos su historia, seguro que cuando la leáis sabéis a quienes me refiero.

Muchas gracias de nuevo Mar, te deseamos muchos éxitos con “Senderos”.

Muchísimas gracias a vosotras por esta maravillosa entrevista. Ha sido un placer contestarla.


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